OBRA SOBRE PAPEL

En un ensueño, una demiurga crea un mundo y la vida en él. Al principio es un lemur, o lo que la demiurga llama lemur. Los lemures eran, en la antigua Roma, espíritus de la muerte, también llamados larvas. En "Vano", el principio es una larva, un estado primigenio de un ser. Un cachorro, una larva, y un futuro por delante en donde reinan todas las acepciones de la palabra "vano". Es un Génesis de formas ambiguas, en el límite entre posible e imposible: Porque se trata de un génesis concebido en sueños por una demiurga, suerte de sobrinastra de Cristo (el hijo adoptivo del carpintero). Como es soñado, ese mundo es nonato, fetal, larvario, lemúrido; aquello que vive y no nace es igual a ensueño. Y si las criaturas producto de esa creación son de materia onírica, su naturaleza es fantástica. Porque, mientras que la materia palpable y "real" es patrimonio de la vigilia, lo fantástico, la ficción, son parientes del sueño. 

El Lagarto Obrero

VANO. SILVINA MERCADAL. ILUSTRACIONES LU MARTINEZ

$800
VANO. SILVINA MERCADAL. ILUSTRACIONES LU MARTINEZ $800

En un ensueño, una demiurga crea un mundo y la vida en él. Al principio es un lemur, o lo que la demiurga llama lemur. Los lemures eran, en la antigua Roma, espíritus de la muerte, también llamados larvas. En "Vano", el principio es una larva, un estado primigenio de un ser. Un cachorro, una larva, y un futuro por delante en donde reinan todas las acepciones de la palabra "vano". Es un Génesis de formas ambiguas, en el límite entre posible e imposible: Porque se trata de un génesis concebido en sueños por una demiurga, suerte de sobrinastra de Cristo (el hijo adoptivo del carpintero). Como es soñado, ese mundo es nonato, fetal, larvario, lemúrido; aquello que vive y no nace es igual a ensueño. Y si las criaturas producto de esa creación son de materia onírica, su naturaleza es fantástica. Porque, mientras que la materia palpable y "real" es patrimonio de la vigilia, lo fantástico, la ficción, son parientes del sueño. 

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