obra contemporánea

Tenía una obsesión por el registro impreso, dice Patricia P. mientras me muestra los hermosos originales de Resistencia, antes de que sean este libro, este compilado de Resistencia zine punk 1984 - 2002. Trata de explicar así estas páginas posesas, casi sin espacios en blanco, de diseño urgente y a la vez delicado, que conservó con amoroso cuidado, como manuscritos iluminados. No conozco el por qué de la obsesión de Patricia, pero me imagino que concibió cada número de Resistencia como un mapa, como trazos que definieron un territorio y una música y una ansiedad; una geografía donde ubicarse y encontrar el rumbo, pero también un camino que se puede reescribir y desobedecer si hace falta. Fotocopias trasnochadas que hoy son el registro de una época y una historia. Fotocopias de letra apretada donde se ven los golpes de la máquina de escribir, las cervezas, las corridas, los jóvenes hermosos y rabiosos, la policía, las guitarras, el libro que llega por correo y que es trofeo y tesoro, el encuentro en el colectivo que es reconocimiento y fraternidad, el cassette que hace temblar de reconocimiento (así me siento, como esta canción de tres minutos!), la entrevista que perturba y cambia todo porque después de leerla uno piensa y siente (se siente) diferente.

En toda época helada resisten ríos de lava en lo profundo. Pero tiene que haber quien los encienda. Resistencia es registro y alimento de esos incendios subterráneos que llegaron a la superficie para hacer arder la Buenos Aires de los 80, tan fría de cuartel, miedo y muerte. Pero Resistencia también es el diario de una adolescente y una mujer; que está enojada y titula "fracasos y frustraciones", que está eufórica de ideología y crítica, que escribe sobre el sonido y la furia para romper el silencio. Y que, al conservar estas fotocopias, aquellos fervores, mantuvo con vida un manual de supervivencia que hay que tener a mano, por si el silencio vuelve. 

Mariana Enriquez 

Resistencia. Registro impreso de la cultura punk rock subterránea. Buenos Aires, 1984 - 2001

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Tenía una obsesión por el registro impreso, dice Patricia P. mientras me muestra los hermosos originales de Resistencia, antes de que sean este libro, este compilado de Resistencia zine punk 1984 - 2002. Trata de explicar así estas páginas posesas, casi sin espacios en blanco, de diseño urgente y a la vez delicado, que conservó con amoroso cuidado, como manuscritos iluminados. No conozco el por qué de la obsesión de Patricia, pero me imagino que concibió cada número de Resistencia como un mapa, como trazos que definieron un territorio y una música y una ansiedad; una geografía donde ubicarse y encontrar el rumbo, pero también un camino que se puede reescribir y desobedecer si hace falta. Fotocopias trasnochadas que hoy son el registro de una época y una historia. Fotocopias de letra apretada donde se ven los golpes de la máquina de escribir, las cervezas, las corridas, los jóvenes hermosos y rabiosos, la policía, las guitarras, el libro que llega por correo y que es trofeo y tesoro, el encuentro en el colectivo que es reconocimiento y fraternidad, el cassette que hace temblar de reconocimiento (así me siento, como esta canción de tres minutos!), la entrevista que perturba y cambia todo porque después de leerla uno piensa y siente (se siente) diferente.

En toda época helada resisten ríos de lava en lo profundo. Pero tiene que haber quien los encienda. Resistencia es registro y alimento de esos incendios subterráneos que llegaron a la superficie para hacer arder la Buenos Aires de los 80, tan fría de cuartel, miedo y muerte. Pero Resistencia también es el diario de una adolescente y una mujer; que está enojada y titula "fracasos y frustraciones", que está eufórica de ideología y crítica, que escribe sobre el sonido y la furia para romper el silencio. Y que, al conservar estas fotocopias, aquellos fervores, mantuvo con vida un manual de supervivencia que hay que tener a mano, por si el silencio vuelve. 

Mariana Enriquez