obra contemporánea

Las obras muestran los hallazgos descubiertos durante la expedición Ataraxia, dirigida por la eminente científica Dra. Lina Schultz, en las remotas cuevas de Kavac, ubicadas en el norte de Venezuela. Los especímenes de Acrilii expuestos en esta muestra representan la última descendencia de una civilización extinta que se desarrolló en la región entre los años 2000 y 2020: Acrilia. Estos especímenes- los Acrilii- de los cuales se han descubierto 216 ejemplares del mismo reino (Animalia), presentan una variación sin precedentes en su clase. 

Como bien señaló el destacado zoólogo japonés, Dr. Hiroshi Nishioka, «los Acrilii son animales complejos, que presentan una estructura única en el reino animal. Cada uno de ellos está conformado por piezas individuales, lo que les confiere una identidad propia y particular, ya que logran redefinirse al separar sus partes». Este aspecto ha sido objeto de estudio por parte de diversos científicos, quienes han analizado la morfología y la anatomía de estos animales, así como sus interacciones con el entorno.

Durante la expedición se encontraron, junto con estos especímenes, una gran cantidad de documentos gráficos y escritos, entre los que se incluyen planos, textos y bocetos que permitieron reconstruir la historia de dicha civilización. Este proceso fue llevado a cabo por un equipo de profesionales, que colaboraron en la elaboración de esta exposición.

Las obras ofrecen una narración de la historia de la civilización de Acrilii, incluyendo sus cuentos, personajes, creencias, sonidos y detalles que conformaban su cultura. Asimismo, se complementa con un sitio web – acrilia.net- donde se alojan los Documentos Encontrados y demás material obtenido en la expedición.

Historia de ACRILIA

La vida en el Bosque Maravilloso era feliz. Niños, niñas, Monona, Totono, Aleca, zorros, conejos, enanos de madera y gatos, jugaban juntos con la Dama de la Noche, la Princesa Árbol, el Rey Pino, el Duque Tornado, y demás espíritus del bosque. Todos los días eran como un domingo. Por las mañanas caminaban en fila india por la ruta, cada uno con su barrilete, a visitar el Cementerio de Animales.  

Un día, apareció una gran sustancia muy contagiosa y todos debieron guardarse en sus interiores. Mientras que otras fuerzas salían a la luz.  

Así, las máquinas aprovecharon el espacio vacío y silencioso y enviaron a sus robots a ocuparlo.  

Al mismo tiempo la Naturaleza reaccionó y se liberó expandiéndose a los lugares donde antes no accedía. Desencadenó fuegos, liberó agua, cubrió puentes, derritió metales. Fue difícil y doloroso y duro. Después de eso nada fue como había sido.

Los humanos debieron mudarse, mutar, aceptar. Modificaron sus entretenimientos. Revisaron sus lujos. Calibraron sus alcances. Y encontraron otras maneras de conectarse.  

Pero los habitantes del Bosque de Acrilia querían recuperar su hábitat. Extrañaban su música.

Entonces decidieron armar una fiesta como excusa para atraer y atrapar a los robots.  

Prepararon disfraces, trampas, y mecanismos complejos para así cazar a sus oponentes. La naturaleza se alió a ellos y creó un escenario especial para la ocasión.

La fiesta fue un gran éxito. Congregaron a todos los seres y personajes de los alrededores y más allá. Bailaron hasta la medianoche.

Pero, en momento en que darían el gran golpe, algo extraño paso: surgió un sentimiento inusitado, inesperado, increíble y supremo, que generó un enamoramiento interracial general.

Y en vez de cazarlos, se casaron.

Los Acrilii son su descendencia: el producto de lo sucedido en esa noche.

Sobre Ana Rascovsky: 

Es arquitecta por la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires (FADU-UBA, 1996), master por el Berlage Institute Rotterdam (Holanda, 2002) y diplomada con D.E.A. por l’Ecole d’ Architecture de Versailles (Francia, 2001). Recibió la Beca Embajada de Francia / Fondo Nacional de las Artes y junto a Supersudaca, el subsidio principal de Prins Claus Fonds, Países bajos

Es profesora adjunta en la Universidad de Buenos Aires, (FADU / UBA). Es miembro de Supersudaca, colectivo de arquitectura internacional. Desde 2012 lleva adelante Estudio Planta junto a Irene Joselevich. 

Su obra fue varias veces premiada (Primer Premio SCA-CPAU 2010, premio Puro Diseño 2009, Primer Premio I Bienal de Arquitectura de Rotterdam), publicada en diversas ocasiones (2G Dossier, Summa+, Barzón, Volume, Plot, Icon, Wallpaper, Architectural Digest) vendida en Tienda Malba, y nominada para el Premio Mies Crown Hall of Americas del Illinois Institute of Technology 2015/ 2022. Dio conferencias y exhibió su trabajo en varias ciudades del mundo (KU Leuven, Academy of Architecture Amsterdam, Bauhaus Academy, University of Chicago, 13th Bienal de Arquitectura de Venecia, Museo MAR, Galería Monoambiente. 

Las obras que conforman ACRILIA son realizadas con sobrantes, retazos y descartes de acrílico que la empresa Paolini le cede a la artista. Ella, con cautela, minuciosidad y aprovechando al máximo cada centímetro del acrílico, se inserta de este modo en la cadena de producción como un engranaje más. Asimismo Rascovsky, reutiliza su propio sobrante para la realización de talleres o los propios negativos de sus obras; y, por último; el sobrante final lo restituye a la empresa para su reciclado.

 

Japonensis de Ana Rascovsky

$1.200
Sin stock
Japonensis de Ana Rascovsky $1.200

Las obras muestran los hallazgos descubiertos durante la expedición Ataraxia, dirigida por la eminente científica Dra. Lina Schultz, en las remotas cuevas de Kavac, ubicadas en el norte de Venezuela. Los especímenes de Acrilii expuestos en esta muestra representan la última descendencia de una civilización extinta que se desarrolló en la región entre los años 2000 y 2020: Acrilia. Estos especímenes- los Acrilii- de los cuales se han descubierto 216 ejemplares del mismo reino (Animalia), presentan una variación sin precedentes en su clase. 

Como bien señaló el destacado zoólogo japonés, Dr. Hiroshi Nishioka, «los Acrilii son animales complejos, que presentan una estructura única en el reino animal. Cada uno de ellos está conformado por piezas individuales, lo que les confiere una identidad propia y particular, ya que logran redefinirse al separar sus partes». Este aspecto ha sido objeto de estudio por parte de diversos científicos, quienes han analizado la morfología y la anatomía de estos animales, así como sus interacciones con el entorno.

Durante la expedición se encontraron, junto con estos especímenes, una gran cantidad de documentos gráficos y escritos, entre los que se incluyen planos, textos y bocetos que permitieron reconstruir la historia de dicha civilización. Este proceso fue llevado a cabo por un equipo de profesionales, que colaboraron en la elaboración de esta exposición.

Las obras ofrecen una narración de la historia de la civilización de Acrilii, incluyendo sus cuentos, personajes, creencias, sonidos y detalles que conformaban su cultura. Asimismo, se complementa con un sitio web – acrilia.net- donde se alojan los Documentos Encontrados y demás material obtenido en la expedición.

Historia de ACRILIA

La vida en el Bosque Maravilloso era feliz. Niños, niñas, Monona, Totono, Aleca, zorros, conejos, enanos de madera y gatos, jugaban juntos con la Dama de la Noche, la Princesa Árbol, el Rey Pino, el Duque Tornado, y demás espíritus del bosque. Todos los días eran como un domingo. Por las mañanas caminaban en fila india por la ruta, cada uno con su barrilete, a visitar el Cementerio de Animales.  

Un día, apareció una gran sustancia muy contagiosa y todos debieron guardarse en sus interiores. Mientras que otras fuerzas salían a la luz.  

Así, las máquinas aprovecharon el espacio vacío y silencioso y enviaron a sus robots a ocuparlo.  

Al mismo tiempo la Naturaleza reaccionó y se liberó expandiéndose a los lugares donde antes no accedía. Desencadenó fuegos, liberó agua, cubrió puentes, derritió metales. Fue difícil y doloroso y duro. Después de eso nada fue como había sido.

Los humanos debieron mudarse, mutar, aceptar. Modificaron sus entretenimientos. Revisaron sus lujos. Calibraron sus alcances. Y encontraron otras maneras de conectarse.  

Pero los habitantes del Bosque de Acrilia querían recuperar su hábitat. Extrañaban su música.

Entonces decidieron armar una fiesta como excusa para atraer y atrapar a los robots.  

Prepararon disfraces, trampas, y mecanismos complejos para así cazar a sus oponentes. La naturaleza se alió a ellos y creó un escenario especial para la ocasión.

La fiesta fue un gran éxito. Congregaron a todos los seres y personajes de los alrededores y más allá. Bailaron hasta la medianoche.

Pero, en momento en que darían el gran golpe, algo extraño paso: surgió un sentimiento inusitado, inesperado, increíble y supremo, que generó un enamoramiento interracial general.

Y en vez de cazarlos, se casaron.

Los Acrilii son su descendencia: el producto de lo sucedido en esa noche.

Sobre Ana Rascovsky: 

Es arquitecta por la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires (FADU-UBA, 1996), master por el Berlage Institute Rotterdam (Holanda, 2002) y diplomada con D.E.A. por l’Ecole d’ Architecture de Versailles (Francia, 2001). Recibió la Beca Embajada de Francia / Fondo Nacional de las Artes y junto a Supersudaca, el subsidio principal de Prins Claus Fonds, Países bajos

Es profesora adjunta en la Universidad de Buenos Aires, (FADU / UBA). Es miembro de Supersudaca, colectivo de arquitectura internacional. Desde 2012 lleva adelante Estudio Planta junto a Irene Joselevich. 

Su obra fue varias veces premiada (Primer Premio SCA-CPAU 2010, premio Puro Diseño 2009, Primer Premio I Bienal de Arquitectura de Rotterdam), publicada en diversas ocasiones (2G Dossier, Summa+, Barzón, Volume, Plot, Icon, Wallpaper, Architectural Digest) vendida en Tienda Malba, y nominada para el Premio Mies Crown Hall of Americas del Illinois Institute of Technology 2015/ 2022. Dio conferencias y exhibió su trabajo en varias ciudades del mundo (KU Leuven, Academy of Architecture Amsterdam, Bauhaus Academy, University of Chicago, 13th Bienal de Arquitectura de Venecia, Museo MAR, Galería Monoambiente. 

Las obras que conforman ACRILIA son realizadas con sobrantes, retazos y descartes de acrílico que la empresa Paolini le cede a la artista. Ella, con cautela, minuciosidad y aprovechando al máximo cada centímetro del acrílico, se inserta de este modo en la cadena de producción como un engranaje más. Asimismo Rascovsky, reutiliza su propio sobrante para la realización de talleres o los propios negativos de sus obras; y, por último; el sobrante final lo restituye a la empresa para su reciclado.