OBRA SOBRE PAPEL

Ejemplares numerados y firmados por el autor, tapa serigrafiada.

Juan Carlos escribió "De ninguna parte" en la época que trabajaba de lavacopas y acomodador de teatro recién llegado a Londres. Otra novela de un inmigrante!, bramó una agente literaria. La dueña de Lúnem fue más fina: "Una mierda". La editora de Bruguera coincidió. Pero la leyó en espejo con un fenómeno que ya deleitaba a la prensa sensacionalista. Y le encargó otro libro.

Escrito y publicado a los piques, "Punk la muerte joven" se independiza de su autor, y la única copia del novelín previo termina en una basura. 43 años después, una amiga londinense le envía un puñado de borradores llenos de tachaduras, anotaciones entre renglones. Una noche de insomnio de 2018, Juan Carlos empieza a pasarlas a la notebook sin caer en la tentación de adaptar la prosa a cómo la haría ahora. Solo recompone páginas faltantes.

El resultado es este mix de realidades e imaginarios en formato diario donde transita squats, barrios tenebrosos, disquerías, librerías, pubs, levanta flyers, lee todo fanzine que cae en sus manos, y cruza personajes como Alex Trocchi, del clan Ginsberg-Burroughs, representante de aquel Letrismo de los años 50 que derivó directo en el Situacionismo. Y Colin Wilson, autor de "The outsider". Y John Berger. Mientras, rastrea los pasos de un chico que escribe con las tripas y el corazón traspasados por una aguja, el epítome del ethos punk, el crudo desgarro con el que debería comunicarse todo esto.

La tocada de fondo de Kreimer es atravesada por la desesperación de "no saber y saber" de tanta muerta que ocurría en Argentina durante esos años. 

De ninguna parte. Londres, 1976. Juan Carlos Kreimer

$850
De ninguna parte. Londres, 1976. Juan Carlos Kreimer $850

Ejemplares numerados y firmados por el autor, tapa serigrafiada.

Juan Carlos escribió "De ninguna parte" en la época que trabajaba de lavacopas y acomodador de teatro recién llegado a Londres. Otra novela de un inmigrante!, bramó una agente literaria. La dueña de Lúnem fue más fina: "Una mierda". La editora de Bruguera coincidió. Pero la leyó en espejo con un fenómeno que ya deleitaba a la prensa sensacionalista. Y le encargó otro libro.

Escrito y publicado a los piques, "Punk la muerte joven" se independiza de su autor, y la única copia del novelín previo termina en una basura. 43 años después, una amiga londinense le envía un puñado de borradores llenos de tachaduras, anotaciones entre renglones. Una noche de insomnio de 2018, Juan Carlos empieza a pasarlas a la notebook sin caer en la tentación de adaptar la prosa a cómo la haría ahora. Solo recompone páginas faltantes.

El resultado es este mix de realidades e imaginarios en formato diario donde transita squats, barrios tenebrosos, disquerías, librerías, pubs, levanta flyers, lee todo fanzine que cae en sus manos, y cruza personajes como Alex Trocchi, del clan Ginsberg-Burroughs, representante de aquel Letrismo de los años 50 que derivó directo en el Situacionismo. Y Colin Wilson, autor de "The outsider". Y John Berger. Mientras, rastrea los pasos de un chico que escribe con las tripas y el corazón traspasados por una aguja, el epítome del ethos punk, el crudo desgarro con el que debería comunicarse todo esto.

La tocada de fondo de Kreimer es atravesada por la desesperación de "no saber y saber" de tanta muerta que ocurría en Argentina durante esos años.